El verdadero y grave problema del F35 japonés accidentado en el Pacífico

Antes de nada, queremos aclarar que la mayor périda de este accidente, aún por aclarar, es la perdida humana del piloto japonés del F35 del cual aún no se sabe absolutamente nada, puesto que los restos del aparato no han sido localizados.
Centrándonos en lo material, desde el minuto 0 del accidente, ha comenzado una búsqueda contrarreloj para recuperar los restos del avión, pero no sólo por parte de Estados Unidos y Japón, que podría parecer lo lógico, sino también por parte de China y Rusia, que pueden hacerse con los restos del aparato puesto que se encuentra en aguas internacionales.


Puede parecer que los restos de un avión accidentado y, seguramente fragmentado en muchas piezas pequeñas, no tenga más interés que el de aclarar lo que ha sucedido en los momentos previos al accidente, pero no es para nada así. El F35 es un avión de combate de quinta generación, con una tecnología secreta y muy cara, al alcance de unos pocos países en el mundo. Esa compleja tecnología es la que puede suponer, en muchos casos, la diferencia entre el éxito o la derrota en un conflicto, además de ser una tecnología que ha costado mucho dinero desarrollar y que, por supuesto, hay que rentabilizar vendiéndola a aquellos países aliados del fabricante original. Por todo esto, es crucial para los Estados Unidos y para Japón recuperar los restos del F35 antes que nadie, para evitar que esa tecnología caiga en manos no deseadas. 

Imágen Aérea de la factoría de Luoyang
No es la primera vez que se da esta situación: en 1999 se perdió un aparato de ultima tecnología que acabó en manos de los rusos. En aquella ocasión se trataba de un F117 Nighthawk, un avión de última tecnología sólo disponible en las fuerzas aéreas de los Estados Unidos que disponía de una tecnología punta para la época desarrollada durante más de 20 años. La única unidad perdida de este modelo volaba sobre Serbia durante la Guerra de Kosovo, cuando fué alcanzado por un misil. Aunque el piloto sobrevivió y fué rescatado, los restos del aparato quedaron en suelo enemigo sin poder destruirse dado que el lugar estaba rodeado de civiles. Se recuperaron muy pocas piezas del avión y parte de él acabó en Rusia y, se cree, que también en China. 
Parte de la cabina del F117 en el
museo de la aviaicón de Belgrado
De hecho, muchos expertos creen que la réplica a tamaño real que se encuentra fuera de un centro de investigación y desarrollo de misiles en la ciudad de Luoyang, es en realidad el F117 derribado en 1999 puesto que, curiosamente, sólo le falta la sección delantera, la misma que puede verse en el museo aeronáutico de Belgrado actualmente. Se cree que los avances obtenidos de los restos de este avión han podido servir a China para fabricar varios de sus aviones, entre los que están el J-20. Recientemente, algunas filtraciones llegadas desde Paquistán hacían alusión a que China también podría haber tenido acceso al helicóptero furtivo que resultó accidentado durante la captura de Osama Bin Landen. Aunque el helicóptero fué destruido en su mayor parte por los propios integrantes de la misión, la parte de cola quedó intacta. 

Esta es sin duda una carrera contra el tiempo por ser los primeros en identificar el lugar exacto donde cayó el F35 y hacerse con sus restos para que, esa cara tecnología no caiga en manos de los enemigos. 

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