Las aerolíneas están preparando planes en caso de retrasos en las entregas del B777X

La 75 conferencia anual de IATA en Seul, Corea del Sur, está dejando muchos titulares en una año bastante turbulento en la aviación mundial.

Después de los problemas con el MAX, Boeing está en el punto de mira de los reguladores aeronáuticos pero también de las aerolíneas y así lo dejan ver en varios corrillos y declaraciones que han tenido lugar. 

Emirates es el mayor cliente del modelo con 150 unidades pedidas y, seguramente, será el cliente de lanzamiento y la aerolínea alemana Lufthansa es el mayor cliente en Europa del modelo. Según declaraciones realizadas durante la conferencia, ambas aerolíneas podrían estar preparando planes alternativos en caso de que el B777X se retrase en sus entregas, cuyas primeras unidades tendrían que llegar a las aerolíneas en 2020.

¿A qué se pueden deber estos retrasos?

Después de los problemas con el MAX la reputación de la FAA y, en menor medida también de los demás reguladores aeronáuticos, ha quedado en entredicho. Debido a esto es de esperar que el nuevo avión de Boeing sea sometido a pruebas más exigentes para su certificación comercial y no sólo por parte de la FAA, sino que el nuevo B777X tendría que obtener la certificación de aeronavegabilidad comercial de todos los reguladores aeronáuticos que así lo exijan. Esto es un procedimiento más complejo que el que se usaba hasta ahora, dado que por cortesía por los acuerdos firmados entre los diferentes reguladores internacionales y sus respectivos países, muchos pasos no se duplicaban entre diferentes entidades aeronáuticas. Esto es, que si la FAA certificaba un avión, otras autoridades aeronáuticas como la EASA o la TCCA, certificaban gran parte del avión convalidando la certificación de la FAA. Algo que, después de la crisis del MAX, es muy probable que no vuelva a suceder con tanta frecuencia. 


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