Un piloto y su Antonov AN-2 desaparecen de la escena del accidente

El pasado jueves día 9 de julio, las autoridades rusas recibieron un aviso de un accidente aeronáutico en el distrito de Novoaleksandrovsk, a unos 400 al nordeste de la ciudad rusa de Sochi.
El pasado jueves día 9 d ejulio, las autoridades rusas recibieron un aviso de un accidente aeronáutico en el distrito de Novoaleksandrovsk, a unos 400 al nordeste de la ciudad rusa de Sochi.

Cuando se personaron las autoridades locales, solamente encontraron restos de una aeronave y varias marcas en el terreno, no había ni rastro del piloto ni de su aeronave. Siendo una zona rural, las autoridades empezaron a peinar las granjas cercanas buscando algún indicio sobre lo que había pasado, sin éxito apartente hasta que, en una granja más aislada, los agentes del Departamento de Inestigación en el Transporte de Rusia, hallaron un AN-2 dañado en un granero oculto bajo varias telas y fardos de paja. 

El dueño de la granja confesó que el aparato era suyo y lo volaba él para fumigar sus terrenos, para lo cual carecía de la licencia necesaria para el desarrollo de esa actividad. Además, los agentes descubrieron que la aeronave no estaba matriculada ni dada de alta en el registro de aeronaves de Rusia además de carecer del pertinente seguro obligatorio. Por si esto fuera poco, el piloto del avión no poseía la licencia correspondiente para volar ese tipo de avión. Realmente no tenía autorización para volar ni ese modelo de avión ni ningún otro, dado que jamás obtuvo ningún tipo de licencia aeronáutica.

El biplano, un Antonov AN-2, había impactado contra el terreno sufriendo la rotura de ambas alas, además del tren de aterrizaje delantero derecho y otros daños estructurales y del fuselaje. La persona que iba a bordo, único ocupante, por suerte escapó sin heridas de consideración.

El falso piloto fué detenido por varios delitos, incluídos pilotar una aeronave sin poseer la titulación necesaria y realizar trabajos agrícolas sin poseer la licencia oportuna para ello.
Cuando se personaron las autoridades locales, solamente encontraron restos de una aeronave y varias marcas en el terreno, no había ni rastro del piloto ni de su aeronave. Siendo una zona rural, las autoridades empezaron a peinar las granjas cercanas buscando algún indicio sobre lo que había pasado, sin éxito aparente hasta que, en una granja más aislada, los agentes del Departamento de Investigación en el Transporte de Rusia, hallaron un AN-2 dañado en un granero oculto bajo varias telas y fardos de paja. 

El dueño de la granja confesó que el aparato era suyo y lo volaba él para fumigar sus terrenos, para lo cual carecía de la licencia necesaria para el desarrollo de esa actividad. Además, los agentes descubrieron que la aeronave no estaba matriculada ni dada de alta en el registro de aeronaves de Rusia además de carecer del pertinente seguro obligatorio. Por si esto fuera poco, el piloto del avión no poseía la licencia correspondiente para volar ese tipo de avión. Realmente no tenía autorización para volar ni ese modelo de avión ni ningún otro, dado que jamás obtuvo ningún tipo de licencia aeronáutica.

El biplano, un Antonov AN-2, había impactado contra el terreno sufriendo la rotura de ambas alas, además del tren de aterrizaje delantero derecho y otros daños estructurales y del fuselaje. La persona que iba a bordo, único ocupante, por suerte escapó sin heridas de consideración.

El falso piloto fué detenido por varios delitos, incluídos pilotar una aeronave sin poseer la titulación necesaria y realizar trabajos agrícolas sin poseer la licencia oportuna para ello.

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