Vuelo 123 de Japan Airlines: el peor accidente de un sólo avión

El 12 de agosto de 1985, un Boeing B747-SR de Japan Airlines, desaparecía de los radares a las 18:56 hora local sobre el monte Takamagahara, en la Prefectura de Nagano, en el centro del país.

El B747-SR era un desarrollo de alta capacidad del Boeing B747-200 diseñado para ser usado como avión de corto radio pero gran capacidad (igual que el B747-400D, última variante de alta capacidad del B747) y el modelo de Japan Airlines era usado por la aerolínea en las rutas más demandadas de Japón. Esta unidad podía llevar un total de 515 pasajeros con una configuración de 3 clases: 22 asientos en primera, 54 en business y 439 en turista. 

El día del accidente, a bordo del JA8119 iban 15 miembros de la tripulación y 509 pasajeros, dado que era un vuelo en la víspera de una de las fiestas más importantes de Japón. El avión despegó desde el aeropuerto de Haneda (Tokyo) con destino al aeropuerto de Kansai, en Osaka, al sur del país. 12 minutos después de despegar, el estabilizador horizontal se desprendía del avión súbitamente por lo que, más tarde se supo, que fué un fallo del mamparo de presión. El avión había sufrido un tailstrike 7 años años, durante el cual resultó dañado. La alta demanda de estas aeronaves hizo que la reparación no se llevara a cabo acorde a los estándares del fabricante, dado que hubo varios errores en su reparación. Aún así, Boeing, aseguró que el avión no podría realizar más de 10.000 despegues con esa reparación y en el momento del accidente llevaba más de 12.000.

La rotura del mamparo de presión trasero rompió cuatro línea de hidráulico, con lo cual el avión se volvió altamente ingobernable. No obstante, los pilotos utilizando los controles de los motores, consiguieron mantener la aeronave en vuelo durante media hora mas, ascendiendo y bajando al aplicar y quitar potencia a los motores. Además, también consiguieron hacer algunos virajes aplicando diferencias de potencia entre los motores 1 y 2 y los restantes. Aunque se le facilitó varios aeropuertos alternativos, la falta de presión en cabina provocó que la tripulación sufriera hipoxia y que no fuera capaz de dirigir la aeronave hacia un aeropuerto seguro. Algunos expertos apuntan a que, aunque la tripulación hubiera estado plenamente consciente, tampoco hubiera podido aterrizar la aeronave debido a la pérdida total de las superficies de control del mismo.

De los 524 ocupante de la aeronave, sólo sobrevivieron 4 personas aunque se cree que pudieron sobrevivir muchas más al impacto inicial. La zona del accidente se encuentra por encima de los 2000 metros de altura y hacía frío y llovía. El primer medio de rescate en llegar a la zona fué un helicóptero de una base norteamericana cercana el cual fué obligado a volver a dicha base por órdenes del gobierno japonés, atribuyendo a que serían las fuerzas de autodefensa japonesas las que liderarían la búsqueda y rescate. El ofrecimiento de la tripulación norteamericana de guiar a las tropas japonesas hasta el lugar del accidente también fué desestimado y estas no llegaron al lugar del suceso hasta la mañana siguiente, más de 12 horas después del accidente. Una de las sobrevivientes afirma que hubo muchas personas vivas que fallecieron a lo largo de la noche por las duras condiciones. 

Este ha sido el peor accidente de la historia de una sola aeronave y el segundo más grave después del choque de dos B747 en Tenerife Norte, que se saldó con un total de 583 fallecidos. Las causas oficiales del accidente fué la fatiga de los materiales tras la incorrecta reparación. 

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