El último Boeing B747 de Qantas tendrá una segunda vida

El pasado día 13 de octubre el último Boeing B747 no ER de Qantas, Lord Howe Island, realizaba su último vuelo entre la ciudad norteamericana de Los Ángeles y Sydney, una ruta que ha hecho cientos, sino miles de veces, a lo largo de sus 19 años. 


19 años que han dado para mucho para este viejo guerrero: ha volado más de 70 millones de kilómetros durante más de 92.000 horas de vuelo llevando a más de 2.5 millones de viajeros de manera segura a sus destinos. Después de llegar a Sydney, todo hacía presagiar que el futuro del VH-OJU de Qantas era el desguace, pero en el último momento eso cambió. Hoy, ha volado de vuelta al aeropuerto de Los Ángeles (aún con los colores de Qantas) y tras recoger a un grupo de entusiastas de la aviación y directivos se ha dirigido al aeropuerto de Moses Lake para una pequeña ceremonia.

Rolls-Royce ha comprado el avión para convertirlo en un banco de pruebas para sus nuevos motores, así como para el desarrollo de nuevas tecnologías relacionadas con los mismos. La encargada de la conversión a laboratorio volante será la empresa AeroTec con una inversión total de 70 millones de dólares. Además, los directivos de la compañía han pedido a los empleados que vayan pensando un nombre para el avión para cunado esté listo para iniciar sus actividades de vuelo.

El principal trabajo (y más visible externamente) será la colocación de un nuevo pad para poder llevar diferentes motores que irán situados en la parte alta de la cabina delantera. Aunque, no obstante, el avión también podrá equipar otros motores en la posición del motor número 2. Este avión, una vez esté listo para entrar en servicio, dará trabajo directo a al menos 40 personas y en un principio estará basado en Moses Lake. 

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