El capitán del vuelo 363 de Tatarstan Airlines no tenía licencia de piloto comercial

El 17 de noviembre de 2013 se estrellaba en el aeropuerto internacional de Kazán, Rusia, un Boeing B737-500 con matrícula VQ-BBN que cubría el vuelo desde Moscú. La violencia del impacto del avión contra el suelo hizo presagiar desde un primer momento que algo se hizo erróneamente a bordo del B737. 


El vuelo 363 de la, ahora desaparecida (se le retiró la licencia tras el accidente), Tatarstan Airlines, se estaba aproximando al aeropuerto internacional de Kazán cuando recibió autorización para el aterrizaje. No obstante, desde la torre de control tuvieron que contactar de nuevo con el avión, dado que se encontraba desalineado con la pista casi 4km. Tras unas correcciones, los pilotos seleccionaron el rumbo 250 en el selector HDG para alinearse con la pista, aún así, seguían estando a la derecha de la línea central.

El avión interceptó el localizador a 2 millas del umbral y a 1000 ft AGL, lo que no se interceptó fué la senda de planeo, dado que se encontraban a una altitud incorrecta. Sobrepasado el punto de decisión, la tripulación desactivó el piloto automático y continuó volando el avión durante una corta discusión, después, aceleraron los motores casi hasta la potencia de despegue para hacer un go around. Mientras el morro del avión subía a 25º, la tripulación retrajo el tren de aterrizaje e hizo caso omiso a las señales del avión de reducir el ángulo de ataque, reduciendo drásticamente la velocidad de 150 nudos a menos de 125. 

Cuando se dieron cuenta, la tripulación volvió a acelerar, pero el avión se encontraba volando ya a sólo 117 nudos y sólo 2100 ft AGL. Mientras en la cabina sonaban las alarmas de "low speed" la velocidad vertical se volvió negativa, provocando el descenso del avión que cayó con una inclinación del morro de 75 grados negativos, impactando contra el suelo a 230 nudos.

Las investigaciones posteriores y las simulaciones por ordenador determinaron que el fallo fué de ambos pilotos, que no controlaron adecuadamente la situación y que convirtieron un go around en un accidente debido a su escasa formación. Más tarde, se descubrió que el capitán del vuelo había obtenido su licencia de vuelo utilizando documentos falsificados proporcionados por el director general adjunto de la aerolínea para saltarse los controles habituales. Los 44 pasajeros y 6 miembros de la tripulación fallecieron.


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