El fuselaje del B777X explotó durante las pruebas estáticas

Foto: redes sociales / desconocido
El pasado 6 de septiembre, la unidad de pruebas estáticas del B777X se enfrentaba a su última y quizás más crítica: la prueba de estrés y presión. Durante esa prueba y delante de 6 miembros de la FAA además de muchos trabajadores de Boeing, hubo un fallo crítico del fuselaje y por lo filtrado en aquel momento se dijo que había salido disparada una puerta, tal y como os hemos contado en este artículo.


Ahora hemos conocido más detalles acerca de este suceso así como una fotografía filtrada en redes sociales, empezando por la puerta. Lo que en realidad falló durante esa prueba fué el fuselaje en sí, cerca de la sección alar de la parte derecha del avión. En ese momento, esa unidad de prueba estaba sometida a muchas presiones. Las alas estaban siendo flexionadas con enormes contrapesos de cemento hasta 9 metros hacia arriba, cuando lo normal es que se doblen un máximo de 3 metros durante el despegue, que es cuando el avión pesa más. Al mismo tiempo que las alas eran flexionadas, el interior del avión se estaba presurizando a una presión entre 4 y 5 veces superior a la presión normal de un vuelo. Todo esto, hacía que el avión simulara soportar una fuerza de aproximadamente 3.7G, cuando en un vuelo normal no suele pasar de 1.3G.

Estas pruebas se conocen como las pruebas de carga máxima o carga límite, es decir, se prueba el máximo que un avión puede llegar a experimentar durante un vuelo normal cargado al máximo. Para que el avión reciba su certificación, tiene que ser sometido a 1.5 de carga límite y aguantar al menos 3 segundos. En el caso del B777X, el fuselaje colapsó y se rompió a 1.48 de carga límite, menos de un 1% antes de cumplir su objetivo. 

Foto: paineairport.com
En este caso, los reguladores han dicho que al faltar menos de un 1% de la prueba, aceptarán la validación del avión con los datos recogidos por los ingenieros en los ordenadores y sensores repartidos por todo el fuselaje, no sin antes esclarecer el punto débil por el que falló el fuselaje y se reforzado adecuadamente para asegurar la zona.

También han aclarado que la puerta y su sistema no salieron disparados, dado que la puerta en si es más grande que el hueco que ocupa para poder cerrar de forma segura. Esta cayó por el agujero producido en el fuselaje cuando este colapsó. 

A pesar de este incidente, la FAA y Boeing aseguran que esto no retrasará la certificación del B777X que espera su primer vuelo para el primer trimestre de 2020 una vez los problemas de los GE9X han sido solucionados y la primera entrega para 2021. 

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