Problemas con el oxígeno de emergencia de los B787

A Boeing parece que últimamente le crecen los enanos porque no gana para disgustos. Cuando por fin parece que las denuncias de baja calidad de sus B787 de hace unos años empezaban a caer en el olvido, un ex ingeniero de Charleston ha vuelto a denunciar fallos que afectan a la seguridad de los pasajeros. Además, por si eso no fuera poco, el B737MAX sigue en tierra y cerca de un centenar de unidades del B737NG necesitan reparaciones urgentes.

John Barnett, un ingeniero que ha trabajado en la factoría de Charleston durante 32 años, denunció la baja calidad de los B787 que estaban saliendo de la FAL. La última denuncia, data de 2016 cuando denunció que cerca del 25% de las botellas de oxígeno de los B787 que surten a los pasajeros de oxígeno mediante las mascarillas que se despliegan cuando hay una despresurización.

De 300 botellas revisadas por él, 75 presentaban diversos fallos que hacían que el oxígeno no llegara a la red de las mascarillas y, por consiguiente, a los pasajeros. John asegura que denunció los hechos mediante los procedimientos interiores de la empresa, pero que lo único que recibió fueron trabas hasta el punto de forzarle la jubilación anticipada. Sin rendirse, acudió a la FAA pero la única respuesta que obtuvo es que no podían hacer nada dado que el fabricante ya se estaba encargando del problema.

Por su parte, Boeing, aseguró que todas las botellas de oxígeno se prueban varias veces antes de entregar el avión y, en caso de encontrar alguna defectuosa, la devuelven al proveedor inmediatamente e instalan una nueva que a su vez también se prueba. El caso ha trascendido ahora, aunque tanto la FAA como Boeing aseguran que se cumplen con todos los estándares requeridos asegurando que las piezas defectuosas han sido devueltas y sacadas de la producción de aviones tanto en Charleston como en Everett.

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