El oso que llegó a un aeródromo y fué adoptado por los pilotos

Esta historia bien podría ser fruto de alguna película salida de Hollywood sobre unos aviadores que adoptan un animal salvaje pero no, es completamente real y ha ocurrido en un pequeño aeródromo de Rusia.



Hace ahora unos 3 años, unos pilotos que estaban en el aeropuerto de Oreshkovo (en Kaluga), al suroeste de Moscú, vieron algo pequeño y marrón cerca de una de las pistas. Creyendo que se trataba de algún conejo, acudieron para espantarlo y que no hubiera algún problema con alguna aeronave que se moviera por el aeropuerto. Su sorpresa fué mayúscula cuando vieron que, en realidad, se trataba de un pequeño osezno. Nadie sabe cómo logró llegar el oso al aeropuerto desde algún bosque cercano, pero definitivamente estaba sólo, dado que su madre no apareció. En ese momento, uno de los pilotos del aeropuerto llamado Andrey Ivanov decidió adoptar al oso, dado que evidentemente no podía valerse por sí solo por su corta edad.

Rápidamente el nuevo inquilino se convirtió en la mascota oficial del aeropuerto, llamando la atención a todo el mundo que pasaba por ahí. Era curioso y juguetón y le gustaba subirse a los viejos aviones que había aparcados por el aeropuerto, siendo sus preferidos un IL-14 y un AN-2. Con juguetes como escaleras, barriles y ruedas viejas, el oso creció pronto y sus "padres adoptivos" empezaron a buscarle un refugio donde estuviera bien atendido, dado que jamás podría volver a la naturaleza. 

Así, hace un año y medio, una supuesta protectora se ofreció para hacerse cargo del oso y llevarlo a un entorno donde estaría bien atendido y rodeado de otros osos como él. La realidad fué diferente y tras una visita de los pilotos a ese supuesto refugio, decidieron llevarse al oso, ya grandecito, de vuelta al aeropuerto donde le improvisaron un refugio en un viejo contenedor de mercancías. Con el tiempo y gracias a donaciones, le han construido un refugio enorme al aire libre dentro del propio aeródromo, donde cuenta con diversos juguetes, espacio para correr y hasta una piscina. Y, por supuesto, desde donde puede ver los aviones a los que se sigue subiendo de vez en cuando aún a pesar de pesar casi 300kg.

Mansurbear, así se llama el oso, tiene hasta una cuenta en Instagram donde cuenta con numerosos seguidores, además de la gente que va a verlo pasear por el aeropuerto. Todo un oso aeronáutico.



Fotos: Mansurbear

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