Un A320 de Lufthansa vuela una hora más sólo para quemar combustible extra

Es la insólita situación en la que se han visto los pasajeros del vuelo LH1370 entre la ciudad alemana de Frankfurt y la ciudad polaca de Cracovia del pasado día 11 de febrero. 

La tormenta Ciara está dando sus últimos coletazos por Europa y, aunque ya tiene muchísima menor potencia, sigue causando estragos allá por donde pasa. Estos días pasados, todos los aviones llevaban algo de combustible extra para prevenir posibles esperas, desvíos o vuelta al aeropuerto de origen. Esta carga extra de combustible está condicionada a muchos factores, siempre teniendo en cuenta el peso máximo de despegue de la aeronave así como las reservas legales, no obstante, el peso máximo de aterrizaje también se tiene en cuenta para la ruta que el avión vaya a operar.

Es aquí cuando se presenta el problema del vuelo LH1370. El Airbus A320 con matrícula D-AIPZ había sido preparado en el aeropuerto de Frankfurt para realizar un vuelo más largo de la compañía al día siguiente. No obstante, en el último momento, el avión que iba a volar con destino a Cracovia sufrió un fallo técnico que imposibilitó su utilización. Ante la posibilidad de cancelar el vuelo, la dirección de la aerolínea decidió utilizar el A320 D-AIPZ. El único problema era que tenía demasido combustible a bordo, no para despegar, dado que estaba dentro de los límites del MTOW. El problema se presentaba al aterrizaje, dado que teniendo en cuenta el combustible que iba a quemar el avión durante el vuelo, al aterrizar estaría por encima del MLW o peso máximo de aterrizaje.

Si bien la solución de sacar el combustible necesario del avión es lógica y bastante sencilla, ha de seguir ciertos procedimientos que no podían cumplirse dado que en ese momento sobre Frankfurt estaba la tormenta Ciara, que además de lluvia y viento también iba acompañada de bastante aparato eléctrico. En estas condiciones, es peligroso sacar combustible de la aeronave, por lo que se decidió no hacerlo. En cambio, el avión siguió una ruta de casi una hora y media más larga y volando más bajo (no superó los 24.000 pies de altitud) para gastar más combustible y poder así aterrizar en Cracovia con el peso correcto.

Además, sacar combustible de un avión es una operación bastante costosa. El combustible ha de ser guardado en un camión cisterna para su posterior análisis y (en la inmensa mayoría de los casos) eliminación, dado que no se suele repostar a otro avión por si se ha podido contaminar durante el proceso. 

Si bien no es algo que se suela hacer normalmente, no se puede negar que la solución ha funcionado porque aunque el vuelo ha llegado con algo de retraso, ningún pasajero se ha quedado en tierra. 


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