Un B737 MAX vuelve a volar en Europa (y en España)

El MAX sigue teniendo prohibido volar d eforma comercial, eso es un hecho de sobra conocido por todos durante los últimos 18 meses, desde que así se decidió casi unánimemente por todos los países del mundo a raíz de los dos accidentes mortales que sufrió el modelo por fallos de diseño.

Ahora bien, durante este tiempo, varios aviones MAX han volado por todo el mundo, sobre todo en EEUU, aunque completamente vacíos, en vuelos ferry para ser trasladados a otros aeropuertos y siempre contando con autorización especial del país de origen, del país de destino y, por supuesto, de los países que sobrevolaría. 

Este ha sido el caso de un MAX de Tui que el pasado 15 de septiembre despegó del aeropuerto de Tenerife para llegar a Birmingham.

Cuando estalló la crisis del MAX, España quizás fue uno de los países que más se precipitó pues ordenó el inmediato aterrizaje de todos los aviones de este modelo, independientemente de su ruta o destino. Esto dejó tiradas a muchas personas en destinos que no eran los suyos. En la práctica totalidad de países, se permitió a los MAX que llevaban pasajeros llegar hasta su destino, pero no volver a despegar, al menos no de forma comercial. 
Foto: Pedro Aragao
Por tanto, en España, los aviones han permanecido en tierra en los aeropuertos donde habían aterrizado de urgencia tras decretarse su prohibición. Desde entonces, se han hecho apenas un par de vuelos de estos aviones desde España o sobre España, habiendo tenido lugar el último de ellos hace ya muchos meses. 
Esta vez, el vuelo lo realizó el G-TUMF, que llevaba desde marzo de 2019 en Tenerife Sur. La aeronave obtuvo permiso para sobrevolar España, Francia y Reino Unido. Despegó a las 09:30 UTC desde el aeropuerto Reina Sofía. Para evitar el espacio aéreo marroquí, dado que no tenía autorización de sobrevuelo, el vuelo TOM10P se desvió hacia el oeste antes de poner rumbo de nuevo a la península para aterrizar en Málaga después de 2 horas y 52 minutos. Tras repostar, el avión continuó hasta Birmingham donde tomó tierra 3 horas y 34 minutos después del despegue. 


El MAX es perfectamente capaz de realizar la ruta desde TFS hasta BHX, sin embargo, el avión voló a una altitud de solo 18.000 pies y a no más de 350 nudos por razones aún desconocidas, aunque es de suponer que esa altitud y velocidad formaban parte de las condiciones para recibir la autorización de vuelo. 

Estados Unidos, Canadá y Europa ya han concluido sus pruebas en vuelo con el MAX y se espera un veredicto positivo pronto para que el avión pueda volver a obtener su Certificado de Aeronavegabilidad. Parece que el primero que obtendrá será el que le vaya a otorgar la FAA a mitad del próximo mes de octubre. 


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