Una historia de humanidad: un empleado de Alaska Airlines le presta su coche a un pasajero

Recientemente os hemos contado en este artículo como unos vecinos iluminaron la pista de aterrizaje de un pequeño aeropuerto para que una aeronave pudiera recoger a un menor que necesitaba atención médica en Anchorage. 
Foto: Frank K.
La historia se ha vuelto a repetir en Alaska, con uno de los empleados de la compañía, el pasado mes de agosto.

Un grupo de amigos, entre los que se encontraba Ian McClaure, decidieron ir de pesca como cada año a Alaska, solo que esta vez el lugar escogido era Sitka, una pequeña isla situada frente a la costa de Alaska. Una vez concluida la jornada de pesca y antes de volver al aeropuerto Ian iba a ir a visitar el cementerio local, donde estaba su abuelo fallecido 25 años antes y que había sido un veterano de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, todos los integrantes del grupo recibieron un SMS de la aerolínea Alaska Airlines diciéndoles que el vuelo iba a adelantarse. 

El grupo se dirigió al aeropuerto pensando que Ian podría coger un taxi que le llevara al cementerio y después de vuelta a tiempo para coger el vuelo. El resto del grupo se quedaría en el aeropuerto para que el Departamento de Estado a través de la TSA pudiera inspeccionar el pescado que había capturado ese día. Sin embargo, en ese momento, no había ningún taxi disponible en el aeropuerto y no llegaría ninguno a tiempo para poder llevar a Ian al cementerio y de vuelta. En ese momento, una empleada de la compañía escuchó la historia de Ian y, sin pensarlo dos veces, le ofreció su vehículo particular para que Ian pudiera conocer la tumba de su abuelo, así como las tumbas de otros dos familiares que se encontraban en el mismo cementerio. 


Gracias a este gesto, Ian pudo llegar al cementerio para conocer la tumba de su abuelo y volver a tiempo al aeropuerto, no sin antes pararse a llenar el depósito del vehículo de la empleada de Alaska Airlines, quién no lo descubrió hasta que acabó su turno. 

Agradecido por la generosidad desinteresada de la empleada, Ian escribió al CEO de Alaska Airlines, Brad Tilden para comunicarle la gente extraordinaria que trabajaba para la compañía y para que su historia se diera a conocer. Alaska Airlines ha compartido esta gran historia en su blog

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