Qantas realizará sus primeros vuelos internacionales con pasajeros desde junio

 Desde el pasado mes de junio, la aerolínea Qantas no ha salido de las fronteras, ni siquiera para volar a Nueva Zelanda. Esto es así, claro, si obviamos que la compañía envió buena parte de su flota a California para ser almacenada, incluyendo los A380, los B747 ya retirados y muchos B787. Todos estos vuelos iban vacíos, pues a bordo solo se encontraba la tripulación.


Ahora, el gobierno australiano ha reclutado a la compañía para realizar una primera tanda de 8 vuelos internacionales para repatriar a australianos que se encuentran actualmente en diferentes lugares. Antes de finales de noviembre la aerolínea realizará vuelos a Londres, Nueva Delhi y Johanesburgo para repatriar ciudadanos. Para ello, el gobierno ha priorizado la compra de billetes a aquellos que se encuentran en una situación económica vulnerable. 


Y en este punto cabe un pequeño debate sobre lo que entiende el gobierno australiano por vulnerable pues el billete más barato (desde Nueva Delhi) cuesta algo más de 1.000 dólares (norteamericanos), mientras que el vuelo desde Londres cuesta 1.500 dólares. Por si esto no fuera poco, todos los vuelos llegarán a la base aérea de la Royal Australian Air Force de Darwin. Desde ahí, los 175 pasajeros del avión serán conducidos obligatoriamente a un antiguo campamento minero a las afueras de la ciudad, donde tendrán que guardar una cuarentena obligatoria de 14 días. Esta cuarentena también tendrá un coste de 1.770 dólares. Las familias pagarán el doble, 3.540 dólares norteamericanos. El gobierno no aceptará pruebas PCR negativas previas para evitar esta cuarentena. 


Los vuelos serán operados por los Boeing B787-9 Dreamliner con una ocupación de 175 pasajeros como máximo establecido para garantizar una distancia de seguridad adecuada. Los vuelos los realizarán tripulaciones voluntarias. El gobierno australiano estima que actualmente hay unos 29.000 australianos en otros países deseando volver a su casa, por lo que quieren llevar de vuelta a unos 5.000 durante los próximos 6 meses dado que la reapertura de fronteras aún no está planeada. La lentitud del proceso se explica en parte porque el campamento minero solo tiene capacidad para acoger a 1.000 personas por mes y el gobierno no quiere abrir campamentos extra para poder así tener todos los casos lo más concentrados posible y evitar la expansión del virus por el país.



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