Un B787 estuvo 2 días atrapado en Hong Kong por un gato suelto

A veces los problemas más pequeños son los que más quebraderos de cabeza dan y, aunque en aviación cualquier problema es grande y ha de ser solucionado al 100%, en este caso si podríamos aplicar el dicho.  

El pasado día 10 de noviembre, el Boeing B787-9 con matrícula 4X-EDL perteneciente a El Al, llegó al aeropuerto de Hong Kong cargado de mercancías y tras descargar y volver a cargar el avión, este debía haber salido de vuelta hacia Tel Aviv, sin embargo, permaneció dos días en el aeropuerto sin poder salir. ¿La razón? Un gato.

Tras el vuelo, la tripulación realizó una inspección interior de rutina cuando descubrió huellas de gato por muchos sitios. Ante la alerta de poder tener un polizón a bordo, comenzaron a buscar al animal por todos lados. Al no encontrar rastro de el, solicitaron la ayuda del personal de tierra, que tampoco pudo ubicarlo.

Durante las siguientes 24 horas, varias trampas (no letales) estuvieron activas por todo el avión y aunque no hay confirmación oficial todavía, suponemos que el animal ha sido atrapado, pues el avión volvió a despegar de Hong Kong el 12 de noviembre por la tarde, con casi dos días de retraso. De no haber localizado al felino, el despegue no se hubiera producido porque el avión no hubiera obtenido autorización para despegar dado que una aeronave no puede viajar con un animal suelto por cuestiones obvias de seguridad.

La principal hipótesis es que el animal se pudo haber colado en el avión durante la carga en el aeropuerto de Tel Aviv, donde la menor actividad aeroportuaria pudo propiciar una vía para que el cuadrúpedo llegara al avión, por suerte sin más incidentes. 

Sin embargo, durante los años, si se han dado algunos casos de animales (especialmente roedores) que han causado problemas a bordo de los aviones, sobre todo por cables roídos y desperfectos menores.

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